Mercado Laboral

Ten conocimiento del contexto social y laboral para sacar el máximo provecho en la búsqueda de empleo

El entorno laboral flexible se caracteriza por la precariedad y una creciente inestabilidad en la ocupación: las personas modifican las situaciones laborales más frecuentemente que en el pasado y, debido a estos cambios, deben adquirir nuevas competencias profesionales, más educación y formación.

En el panorama actual se hace necesario incluir una educación y formación profesional que posibilite la adaptación de las personas a los distintos campos profesionales y una orientación para que éstas puedan elegir entre aquellos itinerarios de aprendizaje que permitan adaptar sus competencias personales y profesionales a las exigencias de los distintos puestos de trabajo.

En una economía transformada en un sistema de producción flexible y basado en el conocimiento, la implicación de las personas en la formación y orientación a lo largo de la vida se convierte en más importante y compleja que en el pasado. Por ello, en este contexto laboral más inestable, flexible y caracterizado por la precariedad laboral, la función inversora de las personas en formación y orientación profesional es más necesaria. 

El sistema productivo requiere hoy de personas con capacitaciones profesionales más complejas, mayor adaptabilidad y capacidades con componentes de saber crecientes.

La sociedad del conocimiento juega un papel clave en nuestras vidas y en la actividad económica. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) por sí solas no habrían conseguido el impacto suficiente en la sociedad sin la capacidad de aprendizaje de gran parte de la población, tal como se da hoy en los países más avanzados del planeta. En caso contrario, las TIC habrían quedado reducidas a unos espacios cerrados y elitistas generando un sector de las nuevas tecnologías, pero no una sociedad del conocimiento.

La segunda mitad del siglo XX puede definirse como la era de la educación y la formación. Es obvio que no serían imaginables ni el grado de bienestar ni el mismo funcionamiento de las sociedades complejas desarrolladas sin los niveles de educación conseguidos. Hoy nuestras sociedades pueden caracterizarse como “sociedades educadas” y la formación está pasando a ser una actividad importante en la población. Los cambios en el siglo XXI no hacen más que acentuar la necesidad de la formación y orientación profesional, no sólo como elemento de progreso social y económico, sino básicamente para no perder el tren de la innovación y el cambio.

Hoy, se enfatiza el reciclaje y la movilización de los conocimientos prácticos para el desarrollo profesional de los individuos en una estrecha relación con las necesidades del sistema productivo.